Por fuera,
reniego tu existencia,
reniego haberte querido.
Por dentro,
sigo queriéndote,
derritiéndome por el recuerdo de tus besos.
Añoro volver a sentir
la forma en que posabas
tu boca sobre mis labios;
esa particular manera de besarme,
de hacerme tuya y
de sentirme
no sólo querida,
sino que deseada.
Por fuera,
soy dama de hierro,
fría como el hielo.
Por dentro,
soy llama ardiente
que ansía tus caricias
y desea tu lujuria.
Por fuera,
te odio,
porque me dejaste
desolada,
herida,
destrozada,
muerta en vida,
siendo yo muy joven.
Por dentro,
soy flor naciente,
volcán que erupciona,
suspiro que se exhala,
orgasmo que se reproduce.
Por fuera,
soy retazos de una niña que amó
con ingenuidad y ternura.
Por dentro,
soy mujer joven,
ansiosa de volverte a ver
y a sentir,
dispuesta a volverte a amar,
deseosa de perdonar y olvidar,
ilusionada con la
idea de que has cambiado.
Por fuera,
soy consciente que
no has cambiado, y
que sigues siendo
el mismo
cerdo manipulador,
al que me arriesgué
a querer una vez
y al cual debo olvidar.
(La Hormiga)
2 comments:
Las heridas que no se ven suelen ser las mas profundas
Un abrazo Hormiga.
Pa que tanta tortura oiga, usté es mejor que eso, ya pasó no?,
Cuidate Monse, saludos.
Publicar un comentario en la entrada