lunes, 20 de febrero de 2012

La cabeza, el cuerpo y el corazón


La cabeza y el cuerpo
pueden ser fuertes,
racionales,
pensantes;
pero el corazón
no.

El corazón es cruel,
es traicionero,
es débil,
y se autoengaña.

El corazón no olvida,
mantiene vivo el recuerdo y el cariño
que la mente quiere olvidar,
que el cerebro entiende
que es dañino y destructivo.

El corazón se enamora de quien no debe,
desea lo que no vale la pena,
extraña a quien no merece,
llora por el no correspondido.

Mi corazón es débil y
mantiene el recuerdo
de un canalla
vivo, despierto, deseoso de volverlo a ver.

Mi cabeza me dice
que estoy equivocada,
que lo ignore;
mi corazón me dice
que viaje a verlo
que me reencuentre con él
en el sueño,
en el pasado,
o en la vigilia del sueño,
esa que pilla desprevenido al inconsciente.

El cuerpo, la carne,
son manejados por la cabeza,
y pueden eximirse del pecado;
pero el corazón,
el corazón sigue sintiendo,
sigue latiendo
y autoengañando a la cabeza
de que aquel mal amor se fue
y fue olvidado.

Estas palabras de desamor,
como rosa marchita,
se crean por el amor que
yo aún siento,
y que no se ha ido;
pero se crean por el deseo
de que todo esto pase al olvido.

(La Hormiga)

1 comments:

María dijo...

Hay cosas que no se cuentan y mueren en los corazones ...
Besos Hormiga.