
Te vi hace dos días
por dos segundos,
brevemente,
y me mantuve en silencio
y con las ganas de hablarte,
me contuve.
Hacía diez meses que no te veía,
que incluso había olvidado cómo
se pronunciaba el nombre tuyo ese,
que me daba alegría.
A veces he querido llamarte,
y sin embargo he decidido volverme muda.
Ahora soy sólo tu amiga,
yo, la pequeña hormiga.
(La Hormiga)